jueves, 10 de febrero de 2011

Cuatro multitud.


El crepusculo se presentaba divertido. Recogieron a los que esa noche serian sus acompañantes, dos simples monigotes que les servirían para desahogarse al final de la misma, con el coche de uno de ellas se dirigieron a la gran discoteca que en la ciudad no tenia competencia y allí dieron rienda suelta a sus cuerpos para bailar, dar y recibir golpes, empujones, rozamientos y todo lo que se podía pedir en una discoteca atestada de niñatos imberbes que no levantaban un palmo del suelo.

Mientras ellos bailaban sus dos acompañantes, hicieron cola en la barra, esperando que después de todo les hicieran un poco de caso. La música en el local era estridente, pero perfecta para conseguir el efecto deseado, que no era ni mas ni menos que los bultos se fascinaran con los movimientos rápidos y calculados, dejando pasar la mano por la cintura de ella y bajando para recorrer sus piernas en escandaloso recital de posturas.

La cogió de la mano y le susurro algo al oído, los dos acompañantes se miraron y sin darse cuenta pasaron sus lenguas por los labios, como si fueran a catar el más dulce de los manjares destinado solo a dioses.



Las dos bailarinas se acercaban a la barra donde los dos humanos esperaban, ella empotro al moreno de pelo largo contra la barra lamiendo su cuello hasta llegar al lóbulo de la oreja dándole un pequeño mordisco, mientras con la mirada escrutaba al camarero que miraba incrédulo toda la escena.

La otra participante en el juego le dio un empujón al moreno y le dio la espalda moviendo el trasero de  forma que el no pudo mas que dejarse hacer, toco la cintura de la mujer y en ese momento ella dio media vuelta y le agarro del cuello estirando hacia arriba dejando al descubierto el pecho del acompañante y de un tirón rompió los botones de la camisa.



La primera de las dos mujeres, la reina de espadas, agarro de la corbata al hombre y lo llevó casi arrastras hasta uno de los sofás que para buen uso estaban en los laterales de la pista, lo sentó y se coloco a horcajadas encima, cogiendo las manos del muchacho las llevó a su trasero y empezó a moverse descaradamente como si del mismo coito se tratara.

La reina de copas ahora estaba quitando la camisa del hombre, dejando sus uñas marcadas en la espalda del inocente muchacho, ella se sentó encima de la barra y atrajo a su pecho la cabeza del hombre, dejando de respirara el aroma de rosas que aquella noche tocaba.



Recogieron las prendas del ropero y se encaminaron al coche, mientras los dos bultos las seguían a paso forzado por el parquin atestado de Seat y Citroen, llegando al coche, la reina de espadas, cedió la llave de su coche al muchacho y se sentó en la parte de atrás con su amiga, la reina de copas, mientras en la parte de adelante los dos hombres esperaban y preguntaban donde se dirigían y solo una frase salio de la boca de la reina de copas.



-          Sige el recorrido del navegador, allí tendréis la sorpresa final.



Las conversaciones en la parte de adelante eran risueñas y un tanto estúpidas, mientras en la parte trasera del vehículo las dos reinas esperaban llegar al lugar lo antes posible.



5:00 Horas antes desde un ciber bar:

Reina de copas: Reina de copas busca acompañante para esta noche, morena ojos marrones, no me gustan los niños y no quiero que me doren la oreja, solo busco sexo.

Renaldo: donde estas?

Reina de copas: Eso no te importa, donde paso a recogerte?

Renaldo: vivo en el centro, en la glorieta de los Ángeles.

Reina de copas: Bien, a las 12 estaré con una amiga en la esquina de la arboleda, tráete un amigo, ella es pelirroja, ojos negros y como yo no necesita precalentamientos.

Renaldo: pero no me vas a decir tu nombre? quiero decir tu nombre real?

Reina de copas: No necesitas saber mi nombre, solo ven preparado y tu amigo también.

Renaldo: bien allí estaré, en la esquina de la arboleda a las 12 en punto, estoy deseando conocerte, hasta ahora.

Renaldo: de donde eres?

Reina de copas: No quieres saber de donde soy, solo quiero una cosa de ti. ¿Estas de acuerdo o me busco a otros?

Renaldo: si estoy de acuerdo, a las 12 eh, alli estaremos.

Renaldo: como nos reconoceremos?

Renaldo: hola?

Renaldo: bueno, nosotros iremos yo con una camisa azul y mi amigo con una negra, ok?

Renaldo: supongo que te as desconectado, encantado de conocerte Reina de copas.



Siguieron las indicaciones del navegador que los llevo a una carretera apartada de la ciudad, allí la maquina no indico nada más.



-          que hago ahora?

-          Ahora aparca y pon la música a todo volumen.


Los chicos bajaron del coche y abrieron las puertas traseras.



-          ¿No me vas a decir como te llamas?

-          No necesitas saberlo.

-          Pero.

-          Te repito que no lo necesitas, ahora tu amigo o tu vais a . . .

-          ¿A que?

-          A morir. Y mi amiga y yo hemos decidido que seas tu, no te lo tomes a mal es que el esta mucho mas bueno que tu.



Una sonrisa nerviosa se le escapo de los dientes al muchacho mientras ella le asía del cuello, y con la otra mano tapaba su boca. Con un movimiento rápido rompió el cuello del hombre y lo deslizo en a los asientos de atrás. Mientras en el otro lado del coche.



-          ¿Tú eres la reina de espadas?

-          Si.

-          ¿Pero como te llamas en realidad?

-          Te contestare cuando te de caza.

-          ¿Como?

-          Corre, te damos 3 minutos para que encuentres un lugar seguro, de lo contrario te pasara lo mismo que a tu amigo, o puede que peor.

-          ¿De que estas hablando?



Dentro del coche estaba su amigo, destripado por una daga que todavía estaba hendida en el pecho. Con la cara desencajada emitió un grito que resonó valle abajo, el hombre corrió por la carretera, como alma que lleva el diablo.



-          Que fácil es encontrar humanos idiotas.

-          Si, y este se llama Romeo. ¿Tu te crees? Como si fuera el de Julieta.

-          ¿Buen cuanto a pasado?

-          Nena, solo un minuto.

-          Joder Lilit. No se por que tanto espectáculo, si no tiene ninguna posibilidad.

-          Lo se pero me gusta ver su cara de pánico cuando nos ve aparecer en su espalda.

-          Desde luego te encanta, y para que mentir, a mi también.

-          Y no uses la daga Erzsebet, si dejas marcas puede que la policía no crea que los ataco un animal.

-          A. ¿Pero es que somos humanos?

-          Yo no he dicho eso, solo que. . . Bueno haz lo que te plazca pero recuerda que el cuello de este es mío.

domingo, 6 de febrero de 2011

Un gran viaje.


- ¿Lo sientes?

- Si, dime que es.

- No lo se. Vamos al coche.

Los dos jóvenes corrieron hasta el coche.

- ¿Que coño hacéis? - Les pregunto la otra chica que esperaba en el coche.

- Nada, monta y vámonos.

- ¿Pero que a pasado? - Pregunto de nuevo.

Los dos intrépidos que habían decidido dar una vuelta por el pueblo no dijeron nada. El conductor un muchacho grande de barba espesa y su acompañante una preciosa chica de tez blanquecina no dijeron palabra.

- ¿Me queréis decir que coño a pasado? - dijo de nuevo la otra chica que esperaba en el coche. - Tenéis una cara de susto del copón.

- Quieres arrancar el coche.

- Lo estoy intentando, no lo ves. - Contesto de nuevo el hombre.

- ¿Qué a pasado, por favor decirme que a pasado? - Grito la muchacha desde los asientos de atrás.

- Ssss. . .  Callar. ¿Escucháis eso? - Comento de nuevo el chico, que frenéticamente daba al contacto sin tener éxito.

- Tengo miedo. Vámonos. - La muchacha de los asientos de atrás abia cerrado las puertas.

- Como, el coche no tiene batería. ¿Bajas tú a empujar?

- Ostia. ¿As visto eso?

- Si. - Contesto la muchacha de la parte de adelante.

Las dos chicas sollozaban mientras el conductor buscaba en la guantera una linterna que recordaba tener.

- Mierda. - Grito el muchacho.- Se esta acercando, sea lo que sea se esta acercando.

- Robert haz algo. - Grito Xonsa desde la parte de atrás.

Los tres jóvenes salieron del coche, como alma que lleva el diablo en dirección a la verja que habían desbloqueado, a pesar de las advertencias de los carteles.

- Vamos, ir delante de mí. - Dijo el muchacho. - Yo os sigo, no paréis y seguir el camino por el que vinimos.

- Joder Robert, ¿Que esta pasando? - Marian no dejaba de repetir la misma frase.

Siguieron la senda marcada, por la brea echada hace años y que resquebrajada por el poder de los árboles perdía terreno ante la naturaleza.

Corriendo por la achacada calzada, llegaron a la verja, empujaron las puertas pero alguien avía colocado un nuevo candado.

- Joder esto tiene que ser una broma. Cerezal. ¿Que puto pueblo es este? Joder, Robert sácanos de aquí.

- Vamos sube a ese tronco y yo te empujare al otro lado.- Dijo el muchacho.

- Uno, dos, tres, ahora. - Los dos empujaron con todas sus fuerzas y Xonsa salto al otro lado.

- Marian te toca a ti. - Dijo Robert.

- No esta muy cerca. No me dará tiempo. - Marian agarro al chico de un brazo.

- Xonsa corre. Ves al pueblo y di que estamos atrapados. - Robert agarro un palo de tamaño aceptable y se puso en guardia. - Corre. - Grito de nuevo.

Xonsa se perdió en las sombras de la noche, corriendo por la carretera y gritando.- Aguantar.



Robert cogió a Marian del brazo y tirando de ella la arrastro detrás de el campo a traviesa. Corrieron por una zona arbolada rasgando sus ropas con las zarzas, pero sin parar ni siquiera para mirar a tras.

- Espera nene. No puedo más. - Marian sollozaba e intentaba respirar a la par.

- Bien. Descansa un segundo. - En ese momento no parecía que nada les siguiera. - No parece que nos siga nada.

- ¿Qué era eso nene? ¿Qué coño era eso?

- No lo se pitufa. - contesto el muchacho con todos los sentidos alerta. -Lo siento.

- ¿Qué?  Como si fuera culpa tulla. Ahora lo que tenemos que hacer es salir de aquí.

- Vamos. Vete tú detrás, agarrante a mi chaqueta. Yo llevare la linterna.

- Teníamos que avernos ido antes. Esto nos pasa por camicaces.

- No te preocupes nena. Saldremos de aquí. Por mis pelotas. - El muchacho no las tenía todas consigo pero necesitaba que la chica no se derrumbara.

Caminaron hasta llegar a un claro inmenso y a lo lejos vieron casas las casas del pueblo que avían visitado por la tarde.

La noche se apoderaba del valle cuando empezaron a alumbrarse algunas de las ventanas.

- Robert. ¿Ese es. . . Cerezal? - La voz entrecortada de la joven izo que el muchacho perdiera la compostura.

- Tu eres la que escribe de vampiros, la que siempre esta con las cosas raras a tarambas, ahora lo vivimos pues perfecto, es el momento de echar huevos y salir de aquí.

- Si pero esto es diferente.

- No, Marian es igual, tus personajes son fuertes, como lo eres tu, no jodas nena ahora es cuando tu eres el único cerebro que nos puede sacar de aquí. Vamos a hacer un trato. . . yo pongo el músculo y tú el intelecto. Como tantas veces hicimos antes. ¿Recuerdas?

- Si. Vamos. Como saldremos.

- Las alambradas están vigiladas. El coche no funciona. . . Es hora de que tomemos decisiones y que sean buenas, jejeje . . . - las risas, incomodas y desencajadas se apoderaron de los dos.

Caminaron por una senda, paralela a un pequeño riachuelo, llegaron a un granero, a pesar de ser un pueblo minero Cerezal tenia vida, o la tubo en un momento de su historia y ahora la avía cobrado de nuevo.

- Que te parece si. . . pasamos la noche en este sitio, por la mañana Xonsa vendrá con alguien y nos sacaran de aquí. - El muchacho pensó que seria una buena idea.

- Bien. Busquemos un sitio alto, desde el que ver si viene alguien.

Caminaron pegados a la pared y miraron por un pequeño ventanuco

La edificación era angosta y parecía hecha a base de materias toscas, nada de metal o de ladrillo, piedra y argamasa con las vigas de madera y el techo de paja, nada que pudiera guarecerlos de la cosa que los persiguió hasta la verja. Entraron mirando donde pisaban, la paja cubría el suelo y parecía que una tinada a una altura de unos dos metros seria su único lugar de reposo pensando que a la mañana siguiente Xonsa y las autoridades los encontrarían. Así se quedaron dormidos tras luchar largo y tendido contra el sueño.



- ¿Donde dices que es?

- Por la carretera, allí dejamos el coche. Yo pude escapar pero ellos. . .

- No te preocupes los encontraremos. Carlos, Jose, mirar por ese lado y yo con lidia por el otro, tu Xonsa espera aquí, cierra el coche y espera.

Los hombres se separaron tomando las dos únicas calles del pueblo. Pasados unos minutos uno de ellos grito.

- Por aquí, Jefe por aquí.

El hombre al mando corrió hasta donde el otro le indicaba. Allí encontraron los dos muchachos, fuera del cementerio en un rincón, vieron las lapidas de los dos jóvenes, Robert S. C. Muerto en el año de nuestro señor de 1896 y Marian V. G. Muerto en el año de nuestro señor 1912. vinieron de muy lejos y vivieron según los designios de dios. Descansen en paz.



Mis tablas de la ley.



1.- No estoy aquí para echar el día, ni para buscar sexo. No. No soy tan asocial. Hay métodos más eficaces para todas esas cosas.

2.- No. No te recuerdo. Ni hemos tenido jamás sexo juntos. Sí hemos hablado, ni me acuerdo. Sí te dije literalmente hace diez años alguna parida de adolescente aprendiz de gay y la guardas con rencor porque fui de los únicos 3 tontos que te han echo caso en tú vida. Es tú problema. Porque ni lo se, ni lo recuerdo, ni soy capaz de guardar rencor durante tanto tiempo. Ni me importa lo más mínimo lo importante que creas que es tu existencia. Quizá deberías conocer mas gente y salir mas.

3.- No estoy aquí para hacer más de ONG de salidas del armario, sociabilidad, bi. sexualismo, problemas mentales o de conducta, síndromes, adicciones, penurias de tus ex puesto que yo ya tengo las de los míos, paranoias, dramas, desconfianzas, obsesiones de lo "mala que es la gente", cotilleos, cumplir fantasías sexuales absurdas creadas por problemas psicológicos sin resolver, ejercer de psiquiatra, ni nada similar. Ya no voy a aceptar nada más de eso en mi vida. A mi nadie me ha ayudado jamás. Sólo han hecho que tirar su mierda sobre mi y hundirme. He tenido que soportarlo y arreglarlo todo yo sólo. Hasta necesitar antidepresivos. Así que sí tienes problemas. Los resuelves. En mi vida no los metas, ni te acerques a mi con tu basura.

4.- Sí crees que sólo por existir ya tienes derecho a que te traten de forma especial. Buscas algún perrito faldero que te suba la autoestima porque tengas complejos. Creas que tengo que confiar en ti sólo porque seas tú mismo y digas que tu eres diferente, como dicen todos. Creerte porque tú te crees muy sincero y te crees muy fiel. Porque cuatro monos que no te conocen te hagan la pelota sólo por tú físico y no tengas que ganarte nunca nada, ni esforzarte en nada porque te creas así de guay y superior debido a tus complejos ocultos. Mejor ni me contestes porque me voy a dar cuenta en seguida que no tienes idea de la vida. Me vas a hacer perder el tiempo y quedar mal haciéndote ver que todavía no has conseguido desarrollar tú personalidad adulta. Soy demasiado viejo para cambiar pañales. Ya he tenido varias relaciones estables.

5.- Yo se lo que doy y se lo que quiero. Sí pretendes convencerme en que estoy equivocado y tú lo vales sin esforzarte, sin que yo te lo haya dicho o pedido. No pierdas tú tiempo, ni me hagas perder el mío. Yo soy muy claro y simple explicando toda mi basta complejidad. La vida no es tan fácil como que tu seas el bueno y yo y los demás el malo. Sino lo aceptas es tú problema. Yo ya no sigo sueños irreales, ni promesas de novatos en la vida o el amor. Ofrece algo igual de real que yo. La vida es para quien tiene valor suficiente para ir a por lo que quiere. Aceptar que no es lo que soñabas y que hay que trabajarla duro.

6.- Sólo yo y nadie más que yo. Decido que, y quién, me gusta, y para que me gusta. No tú. Por tanto no te lo inventes, ni lo presupongas. Ni te lo tomes a lo personal porque no tiene nada que ver contigo, ni tu importantísima existencia de tu propia vida. No lo pretendas cambiar porque ni siquiera yo tengo poder sobre eso, Es lo que hay y nos tenemos que aguantar. Cada uno es lo más importante de su vida, no nadie externo a ella. Eso siempre es temporal. No pretendamos cambiar el funcionamiento de la vida, ni la del ser humano porque alguien dijo una vez que debía ser así y todos fuimos tan inocentes de creerle.

7.- No te creas que me conoces por leer este texto. Porque hayamos hablado alguna vez. Te haya dicho alguna tontería o alguna marica insatisfecha te haya dicho que alguien alguna vez sacó de mi lo que no quiso, o peor aún, lo que sí que quería. Como he dicho no he follado con ninguno de vosotros, ni me conocéis en persona, ni soy el tío ese que se parece a mi que se mete en todos los cuartos oscuros, el parque, los baños o el cementerio. No porque me parezca algo malo como sí prejuzgáis muchos de vosotros sino porque casi nunca he visto nadie que me atraiga físicamente en esos sitios. Paso de perder el tiempo y dinero ya que nunca estoy tan caliente como para follarme a cualquiera en medio de la calle sobretodo porque a mi las pollas me dan igual y prefiero una paja a un mal polvo. Una Webcams o un culo lleno de mierda, para ni no es para nada erótico, ni fantaseo con orgías de feos desesperados buscando su juventud y belleza pérdidas. Que se corran en mi cara posibles infectados, ni ninguno de los tíos mencionados en los puntos anteriores. Habiendo sobrevivido a problemas de salud cardíaca, a la escoria del ambiente y a mi propio instinto suicida valoro demasiado la vida para andar jugando con ella.

8.- Esto no quiere decir que si estas buscando casarte con el primero que llegue o tenga en su perfil que busca pareja vaya a tener que casarme contigo porque te venga en gana. Hoy día valoro muchísimo mi salud física y mental que por suerte va mejorando día tras día y me siento muy feliz estando soltero sin tener que aguantar a nadie destrozándome la vida. Sin duda el que me caze tendrá que estar dispuesto a dar lo mismo que daré yo y ser todo un caballero de palabra. Nada de juegos de amor, ni mentales, caprichos momentáneos, ni nada por el estilo. Sólo sinceridad pura y radical. No somos niños, al menos yo ya no. El amor sólo dura tres años de máximo. Está científica y personalmente probado. No voy a perder el tiempo, ni voy a construir una relación en balde para que luego vayas contando lo malo que fui contigo. Como hacéis todos en vuestra propia inconsciencia de todas las maldades que hicisteis, o peor, para justificaros a vosotros que no fuisteis tan malos. No estoy buscando amigos, ni pretendientes eternos, ni ser nunca jamás el segundo plato de consolación mientras encuentras al jovencito rubio guaperas que te trate como la basura que eres y te mereces. Sí te gusta que te cuenten mentiras fáciles de asumir y piensas que hay cosas que es mejor no decirlas tampoco nos hagas perder el tiempo. No funcionará. Mejor que trates con gente de tú misma especie y plano de consciencia. Para que la relación funcione sólo es necesario cumplir unas variables matemáticas compatibles y normalmente se sabe en menos de una semana. Suelo dar total exclusividad al caso en cuestión. Sí vas a estar con 40 frentes a la vez tampoco me hagas perder el tiempo. Te pillaré rapidísimo y dejarás de interesarme fácilmente. Yo ya no me la juego y no tengo que demostrarte nada sufriendo por ti puesto que no es necesario.

9.- Viajaré a la ciudad que haga falta para ser feliz. Ya sea por amor o por trabajo. Si tengo que ir a Madrid, Barcelona, Valencia o el mismísimo Silicon Valley en California para que mi negocio triunfe. Lo haré. Aprenderé más inglés y haré lo que haga falta. Quien forme parte de mi vida lo hará al completo. Nada de amores platónicos eternos con 40 internautas a la vez, ni de dudas o esperas por si sale algo mejor. Si sale algo mejor ya te lo follarás cuando rompamos. Recuerda, 3 años. Nadie se muere por follar solo con un tío durante 3 años.

10.- Suerte a todos, puesto que yo no puedo hacer feliz a casi nadie. Sólo a personas muy específicas. Sí no contesto. Lo siento, pero o no eres mi tipo, o no puedo atenderte en este momento. Si creo que lo nuestro podría funcionar de alguna forma quizá guardé tú mensaje para contestarlo más adelante. Besos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Que sabiduria con 22.


Mi nombre es Roberto. Vivo en un pueblo tranquilo del norte de España. Tan tranquilo que apenas a cambiado en los últimos 25 años. Las gentes de la zona siguen viviendo en su mayor parte de la agricultura y aunque algunos trabajan en una ciudad cercana como ya os he dicho la mayoría siguen en el pueblo.

Esta historia comienza una tarde en una semana santa de hace 7 años. Deje a Lys en casa de su tía, esperando que al día siguiente, nos perdiéramos, como siempre en alguno de los pueblos cercanos. Las ruinas de antiguas fortalezas y ermitas perdidas en pequeños bosques de robles. Como no cada vez que podíamos nos escapábamos con alguno de los coches, perdiendo la razón, el tiempo y ganando experiencias que nos divertían y en ocasiones, dejaban perplejos en otras.

Lys era la sobrina y ahijada de mi mejor amiga, la que compartió los mejores y peores momentos de mi vida y la que no me dijo por imposible jamás.

En los días que nos quedaban de semana santa, teníamos el plan definitivo. Pasaríamos los tres días que nos quedaban por la parte norte de León, por pueblecitos en los que encontrar alguna ruina en la que acampar y reírnos de nuestras propias historias.

La primera parada, nos llevó a un pueblo de la sierra. El Castillo, se llamaba. Algo idílico, perdido del tiempo, en un espacio olvidado antaño.

-          Esto es precioso.
-          Si que lo es.- conteste a Lis
-          Me siento. . . princesa.
-          Siempre has sido una princesa, un tanto extravagante pero una princesa.
-          Como mi tía.- contestó.
-           No, créeme tu tía tiene mucho más peligro. La verdad es que la hecho de menos. Desde que esta en parís la veo entre nada y una mierda. Como ella diría.
-          Pero este verano se lo pasará aquí.
-          Si eso me a dicho la última vez que hablamos.
-          ¿La hechas de menos?
-          Más que el respirar. Pero tú te pareces mucho a ella.
-          ¿Y eso como debo de tomármelo?
-          En pocas palabras si yo no fuera gay. . . tu tía no se hubiera escapado.
-          Que tengo 20 años. No quiero saber que pasó entre mi tía y tú.
-          Pues para serte sincero. . . a sido mi amor imperecedero.
-          Sea que tu y . . .
-          No. Jamás.- la interrumpí.
-          Recuerda que soy maricón. Encima, me gustan peludos y tu tía por mucho que se pasara sin depilar. . .
-          Pero. . . ¿estuviste enamorado de ella?
-          Y todavía lo estoy. En solo 3 años, se convirtió en una de las partes más importantes de mi vida.
-          Que bonito. Jejeje
-          No te rías. En verdad, tanto tu tía como Asun y Susy, son los ángeles del Rober.
-          La verdad es que la primera vez que salí de fiesta con vosotros, no las tenía todas conmigo. Pero si que me lo pase genial.
-          Que esperabas. Con 45 años todavía tenemos cuerda.
-          Me a contado las veces que parasteis en Madrid. Las veces que os pasaron cosas raras. Y los tipos que te tiraste. Que por lo que me a llegado. . . estaban tremendos  sobre todo El Italiano.
-          Jajaja. Ya recuerdo. Sandro. El famoso Italiano.
-          ¿Pero por que te has quedado solo? ¿Por qué no tienes noviete?

La pequeña hundió el dedo en la llaga y como un angustioso sabor agrio mi estomago se encogió.

-          Puf eso es una historia muy larga.
-          Tenemos toda la noche.
-          Si bueno.- intente pasar tema. -¿Tu que tal de novios?
-          No, no, no. No me cambies de tema. ¿Porque te has quedado solo? ¿Es que no te enamoraste nunca?
-          La verdad es que una vez y media. Jejeje
-          ¿Me lo explicas?
-          Veras. Con 17 años conocí a un chico, era mayor que yo. Tenia 22 años y estaba tremendo.
-          Ummm. Pero. . .
-          Espera. Deja que termine. Eres la leche. Relájate.
-          Vale, vale.
-          Bien. Lo conocí un día haciendo cruising. En un pinar. Esa noche no pensaba encontrar nada que llevarme a la boca pero. . . el estaba allí. No tuvimos que decirnos ni palabra. Solo los gestos, los olores y las miradas. Decían todo cuanto necesitábamos saber el uno del otro.
-          Pero que bonito.
-          Si te vas a reír, casi que paso.
-          No, no, continúa.
-          Pasamos la noche juntos, perdiendo calor dentro del coche. Cuando empezó a amanecer nos dimos el teléfono y en solo una semana ya sabía todo de mi vida y yo todo sobre la suya. Finalmente me confesó que estaba saliendo con otro hombre. Pero a mí eso no me importaba, la verdad es que las noches que pasamos juntos eran las más calidas aun cuando quedábamos en pleno invierno, las heladas cubrían los campos del coche y el bao se escapaba por las rendijas de las ventanillas del coche.
-          ¿Pero no tenias para un hotel?
-          Claro que si. Pero el coche tenía algo que siempre nos hacia volver a el.
-          Valeee.
-          Pues eso. Pasaron 5 años en los que nos veíamos un par de veces al mes. Dejándonos llevar por los caminos de la lujuria y una vez satisfechos dejándonos mecer por los brazos de Morfeo. Perdiendo los estribos y dejando que los tomara el otro mil veces en una noche.
-          Pero que salidos que estabais.- interrumpió de nuevo Lys
-          Jejeje si tu lo dices.
-          ¿Porque no dejó al otro y salisteis los dos?
-          No lo se nunca nos lo planteamos. Solo nos amamos, como no amé jamás.

La noche, caliente, estaba mecida por una leve brisa, los árboles nos cobijaban del viento y seguíamos tomando el café, esperando que el sueño nos alcanzara.

La muchacha se sintió defraudada. No entendía como yo, que según su tía era el puto amo. Podía dejar que el amor de mi vida se perdiera en el tiempo.

-          No entiendo.- afirmo al fin.
-          ¿El que?- conteste.
-          ¿Como pudiste ser el otro durante tantos años?
-          No lo sé. Supongo que. . . no podía pedirle nada más. Solo aquellas noches interminables en las que el amor que recibí y el que el me procesó, nos envolvía, perdiendo la razón y jurándonos lealtad solo hasta la mañana siguiente.
-          Pero si estuviste con mil hombres.
-          Si lo estuve.
-          ¿No encontraste a otro que te diera lo mismo?
-          La verdad es que no.
-          Me das pena.
-          No, no merezco la pena. Es lo que elegí.
-          ¿Todavía os veis?
-          Si, todavía.
-          Pero. . . – no la deje terminar.
-          No es como cuando tenía 25 años. Pero cada vez que nos vemos el calor, el sentimiento de bienestar, las caricias, las conversaciones, todo es especial, como cuando éramos unos jóvenes como tu.
-           Desde luego eres tonto. Pudiste perderte mil oportunidades. Mi tía me contó que tu sueño siempre fue tener una casita, con perros y quizá un par de niños. Sacrificaste todo por ese, que no te dio más que unas noches de placer.
-          No lo entiendes.
-          Como que no. Eres tonto.
-          Lo único que puedo decirte es que. . . esta fue mi forma de protegerme del daño que pudieran hacerme otros.
-          Por eso lo que no estar con nadie. ¿Por eso, por miedo a que te hicieran daño?
-          Si y no.
-          ¿Que?
-          Pues eso, creo que aparte que siempre lo quise. No necesitaba más o quizá si, pero cada vez que encontraba a uno. . . no me daba nada parecido a lo que sentía con el.
-          Pero el si que seria feliz con su pareja. Solo eras el otro.
-          Quizá. Pero como ya te dije. . . éramos felices el tiempo que vivíamos juntos.

La noche estaba avanzada en el tiempo. La hoguera estaba consumiéndose y el café empezaba a escasear. El sueño atrapó a mi interlocutora. La cogí en brazos y la metí en la tienda.

Salí de nuevo a la explanada. Di unas vueltas al claro. Pensé en lo que Lys, una joven de 20 años, me había dicho. Tenia en parte razón, pero. . . ¿que debía de haber hecho? Esperar a que alguien como el amor de mi vida apareciera. Poco probable. Pedirle que dejara a su novio para estar conmigo. No jamás le daría a escoger. Lo mejor que pude hacer era ser el otro. Saber que en las noches que pernoctamos juntos el fue mío y yo suyo. Tener la certeza, de que cuando me besaba en los labios y salía por la puerta, habíamos pasado la mejor noche de nuestras vidas. Dándonos el uno al otro y el otro al uno, sin censuras, sin indecisiones. Amándonos a escalas que solo los dioses conocerían.

Paradójicamente, a mis chicas las indicaciones que podía darles, malas o buenas, siempre intentando que fueran buenas, nunca se parecieron a las que yo mismo tome. Perdiendo aveces el norte y retomando el camino mas adelante, sin perder un solo segundo viviendo el día a día, dándome cuenta de los errores, esperando que algún día, aquel amor y yo despertáramos juntos después de pasar la noche juntos.

Por la mañana, Lys me encontró en uno de los troncos que usamos para sentarnos la noche anterior.

-          ¿No as dormido?
-          No, e estado pensando.
-          ¿El que?
-          Pues para serte sincero. . . lo que me dijiste ayer, lo de que era tonto. ¿Realmente piensas que soy tonto?
-          La verdad es que no lo se. Supongo que si no encontraste el tío con el que pasar los ratos, que pasabas con el otro. . . bueno. Creo que yo. . .
-          No tu no. Tú serás una princesa, preciosa, hermosa como tu tía y yo seré el dragón que alejara de tu torre todo caballero que no se merezca tu gran y perfecta belleza.
-          Jop
-          Ni jop, ni jop. Como un día le dije a tu tía. “te guste o no eres mi nena y para salir contigo tienen que pasar por la puerta del dragón”
-          Pero. . . y si no te gusta ninguno de los que yo elija.
-          Pero crees que no sabre, cuando serás feliz con un hombre que te quiera.
-          Bueno, siendo tu y mi tía lo biejunos que sois, tenéis las de saberlo.
-           Si, pero realmente lo sabre cuando tengas la misma mirada que tu tía, cuando hablaba del chico que lo dio todo y espero tanto por ella.

La conversación se interrumpió, cuando empezó un pequeño chaparrón. Corrimos, entrando en las ruinas del castillo, todavía erguido, como yo erguido y vacío pero lleno cuando la niebla, en mi caso aquel chico, que se metía por los recovecos de mi cuerpo hasta llenar el patio interior.

El sol salio de nuevo, a toda prisa recogimos la tienda y el resto de cosas que llevábamos, una vez en el coche Lys no dijo nada, como si esperara que prosiguiera la historia de mi otro amor. Por supuesto con su mirada fija en mi, escrutando todos y cada uno de mis movimientos, como la primera vez que me vio su tia.

-          ¿Qué sucede?- Pregunte.
-          Pues que si te enamoraste una vez y media. . . quien fue el medio.
-          El medio, es con el que me di cuenta que no encontraría jamás al hombre que me diera todo lo que solo en contadas noches el primero me daba. Pero también fue el que se llevó un trozo de mi corazón, el que me enseño a amar y por el que jamás me permití amar a ningún otro.
-          Entonces. . . ¿Estas solo porque el primero te daba en una noche todo lo que necesitabas y el segundo fue con el que pensaste que podrías y te defraudo?
-          Si, exacto.
-          Me parece, que estas muy equivocado. Solo tienes cuarenta y ocho años.
-          ¿Y?
-          Pues que no te dejes vencer. Todavía te quedan oportunidades. Si no fuera así. . . ¿Por qué seguir?
-          Por el resto. Por tu tía, por Xonxa por Susa.
-          Pero ellas tienen su vida. No puedes estar a expensas de ellas.
-          Pero se esperar, como hago con el de Ponfe. Los momentos que paso con ellas puedo recordarlos, paso por paso.
-          Pues si que as querido.
-          Si mas de lo que jamás pensó la gente. Es mas sabes que te as convertido en uno de mis ángeles y que no dejare que te pase nada malo.
-          No te preocupes. Se defenderme sola.
-          Los se. Pero no es solo defenderte en un callejón oscuro.
-          Me alegra que estés pero. . . ya tengo amigo gay.
-          Jejeje. Me alegra saber eso. Espero que sea bastante mejor que lo que conseguí ser yo.

Los kilómetros subían en el marcador. Los temas de nuevos cantantes sonaban en el coche hasta que finalmente llegamos a un cruce. Pare el coche y me queda mirando a Lys.
-          Nena. Derecha, izquierda o centro.
-          No lo se. Pero me molaría por la izquierda.
-          ¿Por qué?
-          Porque ese camino va en dirección a las montañas.
-          Te pese o no. Te pareces a tu tía mas de lo que parece.

En unos kilómetros no nos dirigimos la palabra. De vez en cuando nos mirábamos y una explosión de risa hacía que casi tuviera que parar el coche. Esa semana inolvidable solo me faltó ver a mis ángeles originales.

martes, 1 de febrero de 2011

Malditas mis ensoñaciones como niño.


No sé muy bien lo que estoy haciendo. Pero desde luego no espero que estés de acuerdo con lo escrito en estas páginas. Ni tú ni nadie.

Estas frases vienen a cuento del amor, si es que existe. Me considero fuerte pero en casos como el que vivo en este momento no estoy seguro de serlo.

En lo que llevo de vida, no me puedo quejar en lo referente al sexo, de hecho, como digo siempre; chasqueo los dedos y tengo a siete comiéndome la polla y si los chasqueo otra vez tengo a los que no me habían escuchado la primera. Por ello no he tenido necesidad en la vida de pagar por ello, cosa que me parece la ostia de triste. Será cuestión de carácter y de ganas de follar.

Como podéis comprobar no me corto a la hora de utilizar palabras mal sonantes. De todas maneras me parece que son tan sucias como alguien quiera verlas. Lo mismo que el desnudo de un ser humano. Que es tan pornográfico como sucia tenga la mirada del que ve este. O que decir del David del gran Miguel Ángel. Un tipo desnudo con sus partes pudendas a la altura de la boca del que se atreve a mirarlo.

Desde luego para mí que el sexo y el amor no es lo mismo. Puedo mantener sexo con hombres diferentes cada día y para ello lo único que pido es que me den el morbo que necesito para ponerme cachondo.

Después está el momento en que encuentras a uno que no te pone, pero que por su forma de ser te da un punto y pruebas con lo que te llevas sorpresas agradables y sinceramente de mi “top 10” encontraras más de uno de estos, pero sinceramente, para una noche me da igual que sea gilipollas lo necesario es que esté bueno. Partiendo de esto sigo con esta especie de manifiesto.

Lo que más me llama la atención es que en este mundo las chiquillas sólo se fijan en tipos que no se distinguen de ellas mismas. Es algo paradójico, en mi forma de verlo. ¿Por qué, acostarte con Jack el de piratas del caribe? Si no deja de ser una marica loca. Con esos movimientos, esos ademanes que destrozarían la cadera de cualquier hombre de pelo en pecho. He de decir que en mi vida he probado con especimenes así, pero. . .  no es precisamente que me pongan, es más, las veces que probé la sensación de estar con una mujer me invadió. Conclusión, no, no me gustan los gays con pluma. No me molestan, siempre y cuando no la fuercen, pero jamás acabaría con uno. Pero como un amigo muy importante para mí me dijo una vez; “Nunca digas, de esta agua no beberé, este cura no es mi padre, esta polla no me entra y con esta lefa no haré gárgaras” una gran frase en un pub, un día de fiesta.

Pero en mi mundo, por desgracia, los hombres con grandes pamelas y boas de plumas, son comunes, por no decir lo más resaltado en el. Necesitas tener suerte y algo de ojo, para darte cuenta cuando entra por la puerta el tipo con el que pasaras la noche. Ese que te pondrá el vello de punta mientras os lo montáis en el cuarto oscuro del pub de turno o en otros casos en los asientos de atrás del coche, lo más usado por otra parte.

Los lugares de cruising, los pub de gay, los que se consideran gay, porque yo soy maricón, será eso de que no tengo estudios jejejejeje, son en ocasiones solo lugares en los que consigues tu ración de carne, nada más. Lo que te permite subsistir una noche más. Algo como el vampirismo pero con grandes dosis de rabo.

Contando que somos hombres y los hombres, a partir de los 11 años, para qué engañarnos, sólo pensamos con la polla, es fácil encontrar a un tío con el que darte el lote esa noche, mañana o tarde. Depende de cómo te guste, o el momento del día que más te inspire para ello.

Mi momento preferido del día es la noche. Es la parte del día en la que sólo las sombras ven tu perfil dando y recibiendo caricias y arañazos. Perdiendo calor en las noches frías de invierno mientras desnudas el cuerpo del otro, o por el contrario sudando, perdiendo gotas por los poros de la piel en una playa, mientras juegas retozando en la arena para saber quien de los dos hombres lleva los pantalones en esa relación en píldoras que te toca esa noche.

Pero para ser sincero, mi sueño siempre fue encontrar el hombre que me pudiera dar el cariño y el apoyo en los momentos en los que no me sintiera fuerte. Darme placer hasta limites que creí no fueran posibles en vida. Pero sí fue posible, lo conocí una noche en mi ciudad. Él estaba vestido con un pantalón corto y un jersey rojo con un pequeño dibujo resaltado en el pecho. Pero lo que me llamó la atención fue que se volcó en mí aquella noche.

Desde la noche en la que lo conocí, no paró de halagarme, de darme placer y de darme algo que yo no comprendí hasta algún tiempo después. En unos 7 meses estábamos viviendo juntos en Vigo una ciudad que no me gustó jamás, la gente es demasiado rara para mí, puede que yo sea demasiado raro para la ciudad, pero desde luego cómodo no me sentí nunca. Ya conocía gente en aquella ciudad. Como no me los había pasado por la piedra como suele decirse. Pero aquel hombre hizo que casi olvidara mi instinto, mi forma de vida desde que despertó mi cuerpo al sexo.

Vivimos juntos, yo sentí, desde luego cosas que jamás pensé que fueran posibles de sentir, ¡Además de debajo del mismo techo!. Las noches pasaron, acurrucándonos en la cama dando y recibiendo calor y sensaciones que no sentí nunca antes.

Sintiendo como me trataba encontré como poco a poco los sentimientos por esta persona se incrementaron. Hasta que un día sin pensar más en lo que me daría a cambio le dije: Te quiero. Salieron de mi boca esas palabras que en la vida dije tan convencido y con tantos sentimientos que lo respaldaran. Pasaron los meses y los sentimientos crecían día a día, incluso cuando no estaba todo bien. Pero sentía que quería que formara parte de mi vida para siempre.

Mis sueños se estaban cumpliendo, mis deseos que sólo unas pocas personas conocían, mis amigos mas allegados, los que me daban su apoyo en todo momento. Algún día con ese hombre con el que en principio no me vi más de unos meses se convirtió en el ser con el que esperaba pasar el resto de mis días.

La visión de nuestros cuerpos, ya con los achaques de la edad, con 40 años mas de los que tengo en este momento, en un porche de una casa en algún lugar recóndito y tranquilo, él viendo una revista sobre su gran pasión, la escalada, y yo solo viendo su expresión con grandes arrugas que surcaban su cara por todos los días de sonrisas que juntos habíamos pasado. Con una sonrisa por ambas partes entraríamos en la casa, cenaríamos algo rápido y nos meteríamos en la cama para recordar como cada noche, la primera que pasamos en la misma cama dando y recibiendo algo más que calor. Amor algo que jamás pensé que me llegara, algo que conocí con él y jamás creo que pueda recrear, por muchas vidas que me toque pasar en esta roca perdida en el medio de la inmensidad. Espero que el amor que siento por este ser perfecto para mí no muera jamás. Pues cuando muera moriré con él.




Malditos sueños, amores perdidos y mejor no encontrados, deseos inconclusos de mentes anodinas, maldito mi corazón por permitirme enamorarme.