jueves, 20 de septiembre de 2012

Devil May Cry 1.1.1




La mañana, junto con el resto del mes, se presentaban aburridos. Morrison estaba de vacaciones, y Dante estaba seguro de que pasaría un mes sin trabajo.
Se levantó del sofá donde durmió toda la noche. Recogió la gabardina de la silla y se encamino a su tienda de helados preferida, dejando atrás el Devil May cry.

-Buenos días Dante- la camarera se acercó sobre sus patines, con la copa de helado de fresa en la bandeja.
-Hola- respondió con un tono cansado.
-Espera un segundo- dijo la chica.- ¿No preferirías un café?
-¿Desde cuando yo, tomo café?- respondió sin levantar la vista de la copa de helado.
-Esta bien Dante, era solo una sugerencia.- respondió la chica mientras rodaba ya por el pasillo.
-Yo tomare ese café- dijo un hombre situado a un par de mesas.- ¿Dante? ¿Verdad?
-¿Quién quiere saberlo?- pregunto Dante.
-Soy yo, tu viejo amigo. ¿Es que ya no me recuerdas?- comento el desconocido acercándose a la mesa.
-Pues no. Y es más me da la sensación, de que podemos ser muchas cosas menos amigos.
-Te sorprendería como han cambiado las cosas en el infierno.
-¿Y eso a mí que me importa?- le espeto Date, mientras hincaba la cuchara en el helado de fresa.

El desconocido, tomo asiento enfrente de Dante, y cogiendo la taza dio un gran sorbo.

-Solo eso, no me extraña que no me recuerdes- hizo una pausa para dar otro trago de café.- Que rico esta. Bueno a lo que íbamos.
-Me estas aburriendo. Si es un trabajo no me interesa. Estoy de vacaciones.
-Um. . .- el hombre apuro otro trago.- Eso no le importa a nadie. O. . . ¿A caso crees que el mal y el bien, se toman vacaciones?
-¿Por qué no me dejáis en paz? ¿Es que no podéis vivir sin mí?
-Sabes hijo de Eparda, que eres de los pocos híbridos que han sobrevivido. Eres más importante de lo que crees.
-Paso- interrumpió Dante al hombre.- Me aburres.

En ese momento Dante se levanto de la mesa y camino hacia la puerta.

-Dante.
-No, aquí no. Nos veremos esta noche en la azotea del Devil May Cry.- Cerró la puerta tras él y se alejó calle a bajo, tarareando una canción.
-Esta noche. Esta noche nos veremos las verdaderas caras al fin- murmuro el hombre dando otro trago.


-¿Dante? ¿Es usted el famoso caza demonios?- la chica se inclino sobre la mesa, dejando ver parte de sus encantos.
-¿Si?- contesto con desden, colocando los pies sobre la mesa para estar mas cómodo.
-Vera. Yo, quiero que me libre de un demonio.
-Señorita, no me encargo de duendes, ni de esos bichos.
-Pero. . . no es un duende- inquirió la muchacha.- Es un demonio, estoy segura. Me dijeron que usted. . .
-Le repito, que no trabajo con duendes.
-Esta bien- termino la mujer, y dando un portazo salio del Devil May Cry.

Sin más explicación, se levantó de la silla y se recostó en el sofá, esperado que llegara la noche y su enfrentamiento, con el extraño hombre de la heladería.


Durmió durante unas horas, acompañado de pasadillas de pasadas batallas. Finalmente, despertó cuando se escucho la puerta. Abrió un ojo y diviso al extraño que , esperaba en al entrada.

-Buenos días Dante- saludó la mujer.- Espero no molestar.
-Tranquila, por entrar no molestas- dijo dante.
-Vera, se que tiene una cita esta noche- la voz de la mujer era un bello susurro.
-Y. . . ¿Qué tiene que ver contigo? ¿Es que deseas un trío?
-No señor. Lo que le pido es que no acuda a la mencionada cita.
-Sigo sin entender que problema tienes en que acuda.
-¿Es usted siempre así?- pregunto la mujer.
-No, solo si estoy de buen humor.
- Si no esta dispuesto ha hacerlo por su propio bien, quizá, un donativo como este, le convenza de lo contrario- la mujer posó un cheque sobre la mesa al alcance de Date.
-Lo siento. No me gusta faltar a mis citas- la respuesta fue tajante sin mirar la cifra.

La mujer se alejo, dejando tras de si un aura que Dante no alcanzaba a descifrar.
Dante estaba seguro que ese día, era uno de esos días, de los que es mejor quedarse durmiendo en la cama. Cerro los ojos, todavía le quedaban un par de horas hasta que anocheciera.


-Toc, Toc- unos golpes en la puerta, y de nuevo alguien interrumpiendo su siesta.
-No queremos nada- contesto.

La puerta se abrió, dejando entrar un perfume conocido.

-¡Dante!- la voz coincidía con el perfume.

Se incorporó en el sofá, miró de nuevo después de pasar el antebrazo por los ojos, y si era ella.
Silví, era solo una niña cuando se mudó de la ciudad, pero ahora era toda una mujer, su figura, dentro de un traje Rojo Burdeos, dejaba entrever sus exuberantes curvas y sú falta de dinero, a razón de metros, tela.

martes, 21 de agosto de 2012

HISTORIAS DE COCHE (1)







- ¿Qué te parece este sitio?

- Esta bien.

- ¿Un cigarro?

- Si pera, esta el paquete en el bolso.

- ¿Te acuerdas de lo que hablamos el otro día?

- ¿Lo que? Será que no hablamos.

- Lo de los programas de televisión. Lo de “GRAJE EXTREMO”, “TATUAJE EXTREMO”, “MOTOS EXTREMAS”. . .

- Si, son un tanto ridículos.

- Pero has visto el del Bear Gril, o Glip, o Grin.

- ¿Qué?

- Si, el del tío este que se va al culo del mundo en helicóptero, y después el jilipollas se va andando por el medio del Congo Belga, rodeado de pirañas, cocodrilos, serpientes, y mosquitos del tamaño de un Xara Picasso.

- Si, con los rasgos que has dicho me suena. Un americano fricky.

- No tía es de las fuerzas especiales Inglesas. La hostia y el copón.

- Si. Un fricky.

- Yo no dije que no fuera fricky, solo dije que no a lo de americano. Pues eso se pira al culo del mundo. Se muere de hambre, y el muy cafre se mete cualquier cosa en la boca. Le da igual mamífero, insecto o reptil.

- Asqueroso.

- Si es que, el tío captura una culebra, serpiente, o bicho del palo, le pega un ñasco en el cogote y se queda tan a gusto. Encima dice que sabe a pollo, hombre no me jodas.

- Puff.

- Y eso que no lo ves comiendo grillos, o saltamontes, o algo por el estilo. El cafre se lo mete en la boca y empieza a (Bagaaaaaaaaaaa, Bagarararararararara, bargarararararararara) como si no fuera bastante el verlo comerlo, y escuchar el crujir de las patas de los bichos en su puta boca.

- Que asqueroso. . .

- Hombre, si pasara hambre lo mismo le daba un bocao detrás del cogote a la bicha, pero. . .

-¡SI, YA!

miércoles, 23 de mayo de 2012

A la hora justa.







-¿Y ahora que voy a hacer?

-¿A que te refieres Nolo?

-Me a llegado una orden de desahucio, después de 4o años en mi casa.

-¿Pero has pagado el alquiler?

-Cristóbal, eres el único amigo que me queda, tengo 83 años, ahora me decian que tenia que cambiar el contrato, que tenia que pagar 6oo€, yo no entiendo por que,. . .

-¿Pero has llamado a alguien? A tu hermano o a alguien.

-Mi hermano murió hace 4 años, y ya no me queda familia. Estoy solo en este mundo, lo único que me queda es morir.

-Sabes que puedes quedarte en casa, Paulina y yo no tenemos problema en acogerte unos meses hasta que las cosas se arreglen.

-No quiero ir a tu casa Cristóbal, quiero estar y morir en mi casa. Allí murió mi mujer y mi hijo. Allí tengo todo lo que he conseguido en esta vida. Es donde deseo pasar lo poco que me quede.

-Pero en caso de que no puedas, te ofrezco mi casa.

-Bueno, yo voy a hacer la cena, nos vemos mañana en el parque y después si quieres echamos la partida.

-Claro que si hombre, hasta mañana. Cuídate.

-Hasta mañana Cristóbal.



El anciano camino hasta el portal del piso que años atrás alquilo, cuando todavía su mujer estaba con vida y el trabajo le permitía algún capricho como ir a la playa en el caluroso verano de la ciudad.

Apoyó la mano en el marco de la puerta y miro los buzones, hacia tiempo que no recibía cartas que no fueran facturas que apenas alcanzaba a entender. Tiempo atrás dio de baja el teléfono y solo tenia que pagar la luz, gas y agua, pero ni si quiera esas las entendía ya, demasiados cambios para el.

Camino por la vieja entrada de la finca y se encontró con uno de los nuevos vecinos, que le saludo como tantas otras veces, era un hombre joven, en pareja con otro hombre, el no entendía como era posible que dos hombres yacieran juntos en la cama, pero se les veía felices, como cuando el paseaba con su esposa por el parque del centro. Aquel muchacho alguna vez el llevo algo de cena, una especia de fideos con tomate que le encantaban, una cosa que no recordaba el nombre pero que era italiana, con masa de pan y muchas cosas por encima, era un buen chico, ojala hubiera tenido la oportunidad de conocerlo mas, de entablar amistad y preguntarle por todas las cosas que no entendía del nuevo mundo.

Agarrando la barandilla empezó a subir las escaleras, viejas escaleras que siempre que se sentía ágil todavía cogía para subir a su piso el primero izquierda.

Llego al rellano e hizo una breve parada. Se preguntaba cuantas veces mas podría subir aquellas escaleras hasta su propia casa.

Busco en su bolsillo izquierdo, siempre guardaba las llaves en el bolsillo izquierdo y la cartera en el derecho. Alguna vez le comentaron que comprara un Mobil, uno de esos extraños aparatos de mil botones que no llegaba a entender. Incluso una vez pregunto en una tienda del barrio, pero al verse sobrepasado por el aparato lo dejo en el mostrador y disculpándose se dio la vuelta y encamino al parque para pasar unas horas con los amigos.

Encontró las llaves al fin, con el pequeño llavero que su hijo le hizo cuando todavía iba al colegio, su hijo que murió en un accidente de tráfico y del que su mujer jamás se recupero, era un chico estudioso, bien parecido y con inquietudes por la música.

Metió la llave en el orificio no sin problemas para ello.


-Vamos que incluso para esto me cuesta.


Le parecía increíble que ya ni las manos le respondieran como antaño, cuando trabajaba en una carpintería, el mejor tallador de la ciudad, desde muchos kilómetros a la redonda venían a pedirle encargos, tallas para puertas con los escudos de la pareja que se había casado, adornos florales para los armarios de la casa que se estaba reformando, iniciales en planchas de madera para colocar encima de los marcos de nuevas casas, pero todo aquello ya había pasado, ahora no podía ni meter la llave en la puerta a la primera.

Entro en casa, limpio los zapatos los coloco en el aparador en al parte de abajo como hacia su mujer cuando llegaba cansado del trabajo, puso las zapatillas y se encamino a la cocina. Limpio unas migas que quedaron en la encimera de la comida y saco del frigorífico un tarro con tomate.


-Dulce palomita mía, que rica comida me hacías.


Volcó el tarro en una sartén y coloco una tapa, le gustaba que las cosas estuvieran limpias y ordenadas, para eso su mujer era la mejor, “Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”, solía decir y el siempre lo recordaba.

Camino por el pasillo y dio al interruptor del salón. Allí era donde los recuerdos de toda su vida se exponían en miles de cuadros y porta fotos. En la esquina cerca del televisor tenia la guitarra que tocaba su hijo, se acercó y paso los dedos por las cuerdas dando un acorde un tanto desafinado, nadie la había tocado desde el accidente. Prendió la televisión, un poco de ruido le ayudaría a no pensar en el pasado.

Se apoyó en el respaldo del sofá y acto seguido se incorporo de nuevo, el tomate tenia que estar ya listo.

En la cocaína ya estaba caliente la cena. Partió un par de huevos y los batió. ”Sin sal. El medico te dijo sin sal.” Eso le hubiera dicho su mujer, pero ya no estaba y una pizca de sal no le aria daño.

Termino la tortilla y la mezclo con el resto de ingrediente, lo coloco todo en un plato y a su vez este lo coloco en la bandeja ya lista con un baso de vino tinto. No del que compraba en la cantina cuando venia del trabajo, ese vino ya no lo encontraba, ahora ya todo hasta la leche venia en unos cartones, “Que mundo este, ya ni se podía ver lo que estabas comprando.”

Se encamino al salón y coloco la bandeja en la mesa.


-Valla, que cabeza, el queso.


De nuevo fue a la cocina y cogió el queso del frigorífico, donde todavía se hallaban algunas notas de su hijo y su mujer.


(Mañana estaré en la biblioteca hasta tarde. Besos mama.)

(Arroz, plátanos, naranjas, té,. . . )

(Cariño, fui a casa de Felicitas, vuelvo pronto.)


Felicitas era una amiga del pueblo que vino a la ciudad con ellos, y se caso con un hombre que tenia un ultramarinos.

Se dio la vuelta y dirigió al salón de nuevo.

Sentado en el sofá probo la cena, pero no era ni parecido a lo que su dulce palomita le hacia cuando llegaba a casa.

Comió un par de bocados mas, y aparto la bandeja.


-Ni si quiera tengo el mismo apetito que antes. Hay amor mío, como te hecho de menos.


Se quedo dormido con un programa de los que el denominaba para dormir, un documental sobre monos en Uganda, que suponía estaba por África o así.

Por la mañana, alguien toco al timbre de la casa, pero nadie contesto. Forzaron la cerradura y tras dar unos pasos, encontraron al hombre en el sofá, como dormido, se acercaron más y una voz dijo.


-Señor, venimos del juzgado. Este es el día en que se lleva a cabo el embargo. Por favor desaloje la vivienda.


La muchacha, joven y bonita se acercó al hombre y le toco en el hombro, la cabeza de este se deslizo a un costado y la chica grito.


-Esta muerto, esta muerto.


Grito de nuevo. Corrió por el pasillo mientras los dos hombres uniformados llamaban a una ambulancia y otro hombre mas atrasado casi en el pasillo cogió su Mobil y marco un numero de teléfono.

-Jefe. Ya tenemos libre el piso. El viejo a muerto. ¿Que precio quiere que ponga en el cartel?





Foto:  Ershi Lusarh.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Odio










Después de tanto tiempo allí estaba, esperando a su victima. Ansiándola con desesperación, oliendo su perfume como tantas veces hizo en los pasillos del instituto. Atormentándose sabiendo que la única forma de que fuera suya seria por la fuerza, pero no le importaba, necesitaba estar dentro de su cuerpo. Era la única que le dijo que no, la perfecta niña que ocupaba su tiempo entre el coro y el grupo de debate. Una preciosidad morena de ojos avellana.

Si esa seria la noche, un mes viendo y estudiando como hacerlo, un jueves, después de su ensayo en el coro seria el momento perfecto, la abordaría en el parque al lado mismo de su casa y había llegado la hora. Se escondió detrás de un árbol, le protegería de miradas indiscretas. El, el capitán del equipo de futbol, moreno de ojos verdes no podía tenerlo todo, se le resistía ella. Podía conseguir lo que deseara, sus padres se lo consentían todo, los viajes eran algo arto aburrido para el ya, nada podía saciarlo, pero ella, ella no le dijo que si, no se mostró interesada por el jamás y eso le dolía, era como si un punzón afilado entrara por su sien, revolviendo sus sesos, perdiendo el sentido.

Ahora solo tenia que esperar, sentía como se aceleraba su corazón con cada minuto que pasaba, se acercaba el momento, no seria la primera vez que violaba a alguna del instituto, o algo parecido, solo hacia falta unas cervezas con alguna pastilla de las que no era difícil conseguir para el.

Eran las diez menos diez, estaba a punto de aparecer por el recodo del parque por el que llegaba a su casa, era primavera y un olor dulce a naranjos envolvía el ambiente, caminaba tranquila, acariciando las hojas de los helechos que quedaban al alcance de su mano. Una sonrisa se escapo de sus labios sonrosados, el ensayo fue perfecto y Juan su amor parecía que le iba a pedir salir por fin.

Se sentó en uno de los banco, junto a una farola y aspiro todo el aire que pudo. Dio una nota perfecta y se sonrió de nuevo, se coloco el vestido, coloco la carpeta en las rodillas y cogió de nuevo aire, una nueva nota salio más bella todavía que la anterior.

El esperaba agazapado detrás del árbol un gran roble que seria el testigo de lo inmundo del ser humano.

La muchacha se levantó del banco y colocando de nuevo el vestido azul se encamino por el paseo.

Le sudaban las manos, se aferro a la corteza del árbol y contuvo la respiración, era un animal salvaje esperando a su presa, apoyó bien los pies en el suelo y se abalanzo sobre la niña, la agarro del cuello sin tiempo para que ella viera nada, la arrastro hasta la oscura madriguera que el eligió para perder una vez mas el respeto de la vida, no dejando elegir.

La tiro al suelo y amarrándola por la nuca, consiguió que su cara se fijara al suelo. Subió el vestido, arrancando las ropas de la pequeña después, entro en ella con dificultad, ella virginal no pudo aguantar el dolor y callo inconsciente, el le arrebato algo preciado.

Una vez termino, le propino una patada y escupiendo sobre ella todavía inconsciente, la insulto, ahora ya había sido suya, una muñeca rota que ya no tenia valor alguno.

Un mes después, ella la pequeña, que no dijo nada, no podía, que pensarían todos, sus padres que era una puta, Juan que era una puta y los demás, los demás serian coyotes hambrientos en busca de sangre.

Pero lo peor no era el dolor pasado, o lo que pudieran pensar si se enteraba. Pero no aquella semana no tuvo la menstruación, ni la siguiente, unas semanas después se le empezó a desarrollar la tripa, y una nueva vida estaba gestándose dentro de ella.

Ahora si estaba perdida, como podía deshacerse de ese engendro que la estaba deformando, que no se había tenido por amor, ni si quiera por un descuido, que odiaba como al ser que aquella noche al poseyó.

Camino por el parque, pero esta vez no entono, no toco las hojas de los helechos ni eligió el banco, se encamino a la pequeña laguna, donde los cisnes todavía nadaban, se sentó en la orilla de esta colocando su vestido, como su madre le enseño para ser una señorita, como a ella le enseñaron en el colegio privado al que fue.

Se propino a si misma un puñetazo en el vientre y de la misma se encogió por el dolor. Nadie lo sabía todavía, nadie se dio cuenta, quizá era que a nadie le importaba, saco un paquete del bolso, lo abrió y lo miro con detenimiento.

Era tarde, pero sus padres no la echarían de menos, les dijo que en el coro tenían que ensayar unas horas más.

Abrió el envase y volcó unas cuantas pastillas en la palma de la mano. Saco una botella de sidra, la única bebida alcohólica que probo en su vida. Le gustaba era dulce, y las burbujas en la boca eran una sensación que siempre le gusto desde su primer refresco.

Abrió la botella, la espuma se derramo por su vestido, pero eso ya no le importaba, acerco la palma de la mano a la boca metiendo las pastillas y acto seguido bebió de la botella, un largo trago de sidra dulce.

Noto como las pastillas hacían efecto, cogió su bolso y lo coloco debajo de su cabeza, el sueño hacia que sus parpados pesaran.

La luna se reflejaba en el estanque, los insectos revoloteaban a su alrededor, los grillos chirriaban por los lindes de las luces de las farolas que estaban rodeadas de mosquitos, pensó que como cualquiera de ellos su vida no valía mas que una noche en la que la mancillaron, pero ni una lagrima resbalo por sus mejillas, la noche ya estaba acabada para ella, el amor no lo conoció pero si el odio.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La pequeña golondrina


    Una noche, nació una pequeña golondrina, negra como el azabache, con unos ojos que eran lo mas profundo de la noche. Su madre la acomodo en el nido y viendo que era la cosa más bonita del mundo la acurruco entre sus alas.

    Pasaron unos días y la pequeña alondra vio como una garza pasaba cerca del nido y le pregunto.


    - Hola. ¿Quien eres?


    La garza se poso en una rama cercana y miro a la pequeña. Después de unos segundos le contesto batiendo las alas y erizando las plumas de su cabeza.


    - Yo, yo soy la garza, la mas bella de las aves, esbelta y además muy bien vestida con los colores de mis plumas.


    La garza batió las alas cogiendo carrerilla y se elevo por los aires. La pequeña alondra se puso muy triste por que ella era pequeñita y solo era negra, los colores no se habían fijado en sus plumas.

    Pasaron uno días mas y la mama de la golondrina la animo a volar por primera vez, la pequeña se apoyó en el borde del nido, tenia miedo, pero era para lo que había nacido, extendió las alas y se dejo llevar. Voló por primera vez, el aire se deslizaba por sus plumas, hizo su primer quiebro y alzo el vuelo.


    Un día, se encontró con un oso, lo miro de lejos y posándose en una ramita, le pregunto.


    - ¿Tu que eres?


    El oso, saco el hocico del panal de miel y miro al ave, se relamió los labios y contesto.


    - Soy un oso, el carnívoro más grande sobre la tierra, soy fiero y muy fuerte, puedo partir un tronco con un solo zarpazo.


    Y de nuevo metió su cara en el panal de abejas.

    La pequeña golondrina, voló triste de nuevo, por que ella no era fuerte, y sus pequeñas garras no podían ni partir la más pequeña ramita.

    Tras mucho volar y perfeccionar su estilo, la pequeña alondra se poso en una rama antes de empezar el gran viaje para pasar el invierno en zonas mas calidas, en ese momento un viejo albatros se poso en una rama mas baja del mismo árbol y miro a la joven.


    - Hola. Joven alondra. ¿Preparada para tu viaje?


    Dijo el viejo pájaro.


    - Hola. Si he volado mucho y he comido mucho para no retrasarme en el trayecto.


    - Muy bien, además, las golondrinas sois los pájaros mas hábiles, sois capaces de hacer quiebros que a los demás pájaros nos son imposibles y sois muy resistentes, hacéis muchos kilómetros para llegar al lugar que mas os gusta en cada momento y por si fuera poco, tenéis las plumas preciosas que nos os sirven para que los carnívoros no os encuentren. Yo siempre quise ser golondrina, pero me toco ser grandote y patoso.


    La alondra, sonrío mientras el albatros emprendía vuelo a trompicones y cogiendo carrerilla, ella se dio cuenta de que quizá no fuera la mas fuerte o guapa, que no tenia unas garras mortales y que sus plumas no eran vistosas, pero ella era la reina del cielo, ni las águilas, ni los tiburones, ni leones o cualquier otro animal podía hacer lo que ella, pues ella era la mas grácil voladora de toda la tierra y eso nadie se lo podía quitar.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Viviendo que no es poco. (ll)



Hostia, mierda. . . me cago en la puta, no me queda nada que comer aquí dentro. Con lo bien que estuve esta temporada.


Bueno de nuevo a encontrar un buen sitio donde pasar una temporada y empiezo a echar de menos ver a alguien.


-A alguien normal me refiero. Otra vez hablando solo. . . valla huevos. . .


Bueno desde la azotea veré algún coche entero, espero ver algún coche entero.


-Que no sea un Kia. Que no sea un Kia. Que no sea un Kia.


Veamos. . . un Citroen Sxara, un Peugeot, un. . . que coño es eso. . . hostia un jeep o algo así.


-Ese me servirá.


Que no se me olvide nada. . . la pipa, coño que gracia me hace esa palabra, pipa, si es irrisoria para lo que hace. A quien coño se le ocurrieron las palabras.


-Pipa, switch, ordenador. . . que no ordenaba nada pero oye lo que los hecho de menos. . . esas largas sesiones de paginas porno.


Veamos. . . por la puerta delantera no veo a nadie, pero será mejor bajar desde el primer piso con una cuerda. . . el coche me quedara mucho mas cerca y tengo que llevar todo esto.


-Lo siento, querida amiga, pero. . . sin munición no me sirves para nada. Ummm... Si en definitiva solo me queda efectivo, el hacha y la navaja. Mierda, mierda, mierda.


En la entrada ví un cartel que ponía supermercado.


En las paginas amarillas en el despacho del director o en la sala de profesores.


Bien un puntito de suerte. Con mapa del pueblo y todo.


-Vale si sigo la avenida de las murallas. . . y giro a la derecha. Si es fácil.


¿Y si miro si por suerte hay armería?


-Ja, ja, ja. Es la hostia que suerte tengo últimamente, resulta que este pueblucho tiene armería.


Vale, la ballesta en mano y bajando. Despacio, despacio, muy bien, despacio, ahora ya estas cerca del suelo, despacio.


-Bien, ya estoy en el suelo.


A que esperas, corre jilipollas. ¿O prefieres que te muerdan en el culo?


El coche parece entero, pero no tiene las llaves puesta. . . ya decía yo que tenia demasiada suerte.


-Bueno, relax, relax, un poco de relax.


Si consigo llegar al súper, coger algo de comida y pasar por la armería y pasar por un burdel. . .

-Jajaja, y por un jacuzzi, menda huevos.

Vale a correr toca.

Joder he adelgazado desde esta mierda. Pero esto de correr me sigue jodiendo igual. Vamos un poco mas, aguanta picha floja.

-¡Mierda!


Escóndete, rápido.


Joder esta lleno de esos hijos de puta, mierda. Haver piensa, despacio, no te han visto.


-Mierda, mierda, joder.


Vale cállate y piensa.


Como voy a pensar, estoy jodido. ¿Cuantos son?


Uno, dos, tres, cuatro,. . . puf, mierda, son muchos, tengo solo 5 flechas de la ballesta, munición cero y que coño hago. Están en la parte de fuera, quizá, dentro del súper . . .


Vamos que jilipollez si fuera hay la de dios dentro no me quiero ni imaginar, quizá por la carne de la carnicería. Eso debe de atraerlos, eso y la carne viva como yo. . .


Posibilidades, mira las posibilidades.


Joder, estoy apoyado en un concesionario de coches, seré imbecil. Estas cosas solo me pasan a mi.


Entrare y comprare un coche nuevo, eso que soñaba cuando esto no había pasado.


Veamos, veamos. No creo que me encuentre con alguno aquí dentro.


Por aquí, nada. Por allí, nada.


¿Y por detrás? Mierda, toma carbón.


(Zub)


En toda la cabeza hijo puta.


-Yujuu.


Vamos muévete, un Mitsubishi, un poco bajo, que pena este modelo siempre me gusto.


Siguiente.


Hostia este si, un Land Rover Discovery. Buena maquina. Alto, robusto y encima es el mas alto de gama. Me encanta me lo llevo puesto y no me diga que no tengo efectivo.


-Jajaja. Que chistes más buenos. Lo malo es que nadie me olle aunque lo diga en alto.


Las llaves puestas así me gusta. Y ahora. . .


-Salida a lo fast and furious. . .


-Buaa. . . escaparate a la mierda y acelera. . . yijaaa. . . que subidón. . .


Probemos la defensa.


Joder siete me he llevado a siete por delante y no se ha quejado. . . me encanta.


-Señoras y señores, el modelo que les mostramos se puede llevar a siete caminantes, sin subir el mas mínimo rasguño, lo pueden conseguir en el confesionario de Land más cercano a su domicilio.


Jajaja.


Joder seria un publicista de puta madre.


-Adiós. Me voy a otro lugar. Ya nos veremos.

.

jueves, 23 de junio de 2011

Duelo al sol de almería.





-¿Lo sientes?

(Ahora es mi momento, soy mas rápido que el, esta arena será la que absorba su sangre, será la que me de la victoria cuando la primera gota de sangre la bañe.)

-Tienes calor, notas como la garganta se cierra y escuchas el movimiento del segundero en el reloj de la torre.

(Tiene las manos sudorosas, la mirada vacila y no cree que pueda ganar.)

-¿No vas a decir nada? Entiendo, te ha comido la lengua el gato.

(Los nervio le pueden, soy más rápido que el, no tiene nada que hacer contra mi, unos minutos más y seré el ganador, solo unos minutos y la gloria será mía.)

-Todavía estas a tiempo, puedes retirarte. Será una deshonra, pero tendrás la tapa de los sesos  cubriendo lo poco que tengas hay dentro.

(Le disparare, a la cabeza, o al pecho así seguro que acierto a la primera. Joder que calor hace en este pueblo de mierda, ya podían tener una sombra.)

-¿Qué? ¿No piensas retirarte? Es que quieres un nuevo corte de pelo. ¿Verdad?

(Joder, ahora que lo pienso, no conozco a este de nada. Va, seguro que soy mucho más rápido que el.)

-Niña, trae agua, todavía tengo tiempo para echar un trago. Forastero, te convido a un trago de buena agua. ¿Gustas?

(Creo que esta relajándose, puede que ya no surtan efecto mis palabras, no pasa nada tranquilo, soy mucho más rápido, no puedo flaquear ahora.)

-Deliciosa, ¿Seguro que no quieres un último trago?

(Hostia, que calor, como tarde mucho más en llegar la hora no voy a dar ni a un burro a tres pasos.)

-Quedan tres minutos. Ni uno mas ni uno menos, este es tu fin. Espero que tengas buenas referencias para subir allá arriba, pero ahora que lo pienso, nosotros nunca tendremos buenas referencias verdad.

(Si, ciertamente ninguno de nuestra calaña tendría un sitio allá, con los ángeles y querubines. Quizá nuestro sitio sea el infierno, pero seguro que hace menos calor que en este pueblucho.)

-Dos, quedan dos minutos para tu muerte. Cuando den las doce con la primera campanada morirás.

(Necesito darme un baño en el río y visitar a las mozas del salón, esta noche será María, que lozana y hermosa, es una buena hembra, muy usada pero, sigue siendo una de las mejores.)

-Un minuto, es el fin para uno de los dos, y yo no seré.

(¿Porque se acerca? ¿Que hostias quiere este ahora? Joder ahora no puede echarse atrás, mierda esta muy cerca.)

-Finalmente te das por vencido, sabes que soy el mejor.

-No, te equivocas, es que me tienes arto de tanta palabrería. Mañana quedamos pero cuando solo quede un minuto para las doce. Que esta mañana has conseguido que me duela la cabeza. Señoras, señores, presentes todos, mañana le meteré a este una bala entre ceja y ceja, si es que tiene agallas para presentarse y no hacer que el personal se aburra y le entre dolor de cabeza. Hasta mañana. Que pasen buen día.