jueves, 23 de junio de 2011

Duelo al sol de almería.





-¿Lo sientes?

(Ahora es mi momento, soy mas rápido que el, esta arena será la que absorba su sangre, será la que me de la victoria cuando la primera gota de sangre la bañe.)

-Tienes calor, notas como la garganta se cierra y escuchas el movimiento del segundero en el reloj de la torre.

(Tiene las manos sudorosas, la mirada vacila y no cree que pueda ganar.)

-¿No vas a decir nada? Entiendo, te ha comido la lengua el gato.

(Los nervio le pueden, soy más rápido que el, no tiene nada que hacer contra mi, unos minutos más y seré el ganador, solo unos minutos y la gloria será mía.)

-Todavía estas a tiempo, puedes retirarte. Será una deshonra, pero tendrás la tapa de los sesos  cubriendo lo poco que tengas hay dentro.

(Le disparare, a la cabeza, o al pecho así seguro que acierto a la primera. Joder que calor hace en este pueblo de mierda, ya podían tener una sombra.)

-¿Qué? ¿No piensas retirarte? Es que quieres un nuevo corte de pelo. ¿Verdad?

(Joder, ahora que lo pienso, no conozco a este de nada. Va, seguro que soy mucho más rápido que el.)

-Niña, trae agua, todavía tengo tiempo para echar un trago. Forastero, te convido a un trago de buena agua. ¿Gustas?

(Creo que esta relajándose, puede que ya no surtan efecto mis palabras, no pasa nada tranquilo, soy mucho más rápido, no puedo flaquear ahora.)

-Deliciosa, ¿Seguro que no quieres un último trago?

(Hostia, que calor, como tarde mucho más en llegar la hora no voy a dar ni a un burro a tres pasos.)

-Quedan tres minutos. Ni uno mas ni uno menos, este es tu fin. Espero que tengas buenas referencias para subir allá arriba, pero ahora que lo pienso, nosotros nunca tendremos buenas referencias verdad.

(Si, ciertamente ninguno de nuestra calaña tendría un sitio allá, con los ángeles y querubines. Quizá nuestro sitio sea el infierno, pero seguro que hace menos calor que en este pueblucho.)

-Dos, quedan dos minutos para tu muerte. Cuando den las doce con la primera campanada morirás.

(Necesito darme un baño en el río y visitar a las mozas del salón, esta noche será María, que lozana y hermosa, es una buena hembra, muy usada pero, sigue siendo una de las mejores.)

-Un minuto, es el fin para uno de los dos, y yo no seré.

(¿Porque se acerca? ¿Que hostias quiere este ahora? Joder ahora no puede echarse atrás, mierda esta muy cerca.)

-Finalmente te das por vencido, sabes que soy el mejor.

-No, te equivocas, es que me tienes arto de tanta palabrería. Mañana quedamos pero cuando solo quede un minuto para las doce. Que esta mañana has conseguido que me duela la cabeza. Señoras, señores, presentes todos, mañana le meteré a este una bala entre ceja y ceja, si es que tiene agallas para presentarse y no hacer que el personal se aburra y le entre dolor de cabeza. Hasta mañana. Que pasen buen día.

domingo, 12 de junio de 2011

Pequeña Estefania.

(¿Y por que no? Nadie le echara de menos. Además es un hijo de puta, fue el que mató ha la niña y no lo encarcelaron, ni siquiera le interrogaron. Ahora es un miembro respetable de la ciudad. El dinero lo compra todo. Es, fue y será siempre así.)

-        Hola, Paco.

-        Hola, Ramón.

-        ¿Como van los negocios? - (Joder, no se inmuta lo más mínimo.)

-        Muy bien, pero ponme los vinos, que tengo que buscar partida.

-        Va. – (Cabrón, como si no lo supiera nadie.)

(Y yo, no pude hacer nada, me quede en el sitio como si no fuera conmigo la cosa, vi como primero le destrozaba el vestido que su madre le compro en la tienda de la mía. Azul claro, con unos lazos en el pecho y uno más grande en la cintura. Hera preciosa y con aquel vestido parecía una princesa.)

-        ¿Qué pasa que esta tarde no se juega la partida?

-        La gente esta comiendo todavía. – (Algo que yo no hacia a gusto desde lo que paso con la pequeña Estefania.)

-        Joder, ponme otro vino. Tendré que esperar a que alguien asome para hacer baza.

-        No creo que tarde mucho el personal. – (Hacia doce años, doce largos años que sucedió, la ultima vez que vi a la niña. No recordaba lo que pasado antes y he olvidado muchas cosas después, pero esa tarde de domingo la tengo grabada a fuego en mi cabeza.)

-        Hace calor estos días.

-        Tomate otro vino, a este invita la casa. – (Espero que la tortilla se te atragante en el gaznate.)

(Después le tapo la boca y amarrándola por la cintura abuso de la pequeña, yo lo vi todo, estaba al otro lado de la tapia, y lo vi todo, cuando mancillo su cuerpo la arrastro hasta unas zarzas y allí la mato a golpes, un puñetazo detrás de otro, hasta que la pequeña dejo de respirar.)

-        Como tome uno más no veré ni las cartas.

-        Ahora me vendrás con esas, si para ti una botella no es nada.

-        ¿Me estas llamando borracho?

-        No, hombre no, como se te ocurre. – (Lo estabas, maldito, estabas como una cuba cuando mataste a Estefania.)

-        Bueno ya que así lo piensas ponme otra copa.

-        Marchando. – (Esta tarde te pillaras una buena.)

-        Mira que hace calor.

-        Si, estamos con un veranito tórrido. (Como aquella tarde, el sol estaba en lo alto como ahora.)

(Estábamos a finales del verano, pero las temperaturas no bajaban y las noches eran calurosas, aquella madrugada de hace doce años, tu enterraste a la pequeña Estefania en la tierra, sin sepultura, sin nada donde poder saber donde se encontraba, con su carita desfigurada por los golpes y su vestidito hecho jirones por tus manos.)

-        ¿Otro vinito?

-        Venga.

-        Marchando otro vinito para el señor.

(Tu no sabes que yo lo vi, no sabes lo que he tenido que pasar, no sabes lo que he sufrido cada noche, cada día desde mis trece años, maldito cabrón, y no pude hacer nada.)

-        Mira el huerto Ramón, entra por allí, y hecha un vistazo, veras que tomates.

-        ¿Ahora?

-        Mientras viene esta gente.

-        Voy, pero me tendrás que poner otro vino.

-        Claro que si hombre.

(Entra hijo de puta, entra por que esta será tu ultima tarde. Un día como este de hace doce años, yo deje de soñar para tener pesadillas, tu dejaras de soñar y dejaras de estar en mis pesadillas.)

-        ¿Valla herramientas que tengo he Ramón?

-        Es una buena azada, si señor.

-        Si, lo es. Apuesto que podría reventarte la cabeza de un solo golpe.

(Toma hijo de puta, muere, muere. Hecho, Estefania, este bastardo esta muerto, como te prometí hace doce años. Ahora el será el abono para mi huerto. Nadie sabrá nunca donde rezarte, estarás desaparecido, muerto para todo el mundo, menos para los que te quieren y te protegieron ese día, tu padre que pago para que no te hicieran si quiera declarar, tu madre que callo la vergüenza, tu mujer que nunca dijo nada, este será el primer día que pueda dormir a gusto, sin ver tu cara violando a la pequeña Estefania.)

martes, 7 de junio de 2011

El ultimo grito.


El odio le mordía los adentros, se lamentaba de ser débil, estaba aturdido y sin rumbo.

No estaba seguro de cómo o cuando terminaría la mala suerte, deseaba terminar ya con todo.

Era la presa donde los veranos contemplaba las estrellas, recordaba las largas conversaciones con su amiga, añoraba tenerla a su lado para no pensar en otras cosas.

Sentía el viento helado en la cara, cubierta por una barba espesa, que empezaba a congelarse por el vao que escapaba de su boca.


-AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH


Un largo grito contenido, desde hacia mucho, no recordaba la ultima vez. No se permitía llorar, pero esa noche la primera lágrima apareció en uno de sus ojos.


-AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH


Un nuevo grito salio de su garganta, más bestial que de persona, más gutural.


-JODER.


Otro grito emergido de lo mas hondo de su ser, las lagrimas se helaban en su mejilla provocando heridas y en ese momento dejaban de ser agua para convertirse en sangre. Pero no sentía dolor, por esto no.


-JODerhhh.


Otro nuevo jadeo ahogado esta vez se poso en la noche. Se agarro de la barandilla, poniendo un pie en los adornos de la misma.


-Se valiente, por una vez.


Las palabras, casi susurrantes ahora, apenas se escuchaban con el viento que silbaba en las rendijas de los muros.

Puso el otro pie y miro al vacío. Corrió la mano para pasar la pierna y después la siguiente. Ahora solo tenia que dejarse llevar.


-Bien, ahora solo tengo que decidir si ver a la muerte de cara o seré también un inútil para esto.


Miro de nuevo al infinito, la pequeña caseta desde la distancia se hacia más pequeña, el viento ahora le cortaba la cara, las manos no las sentía.


-Ahora.


Se soltó las manos y dejo que el tiempo pasara.


-AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH


El suelo se acercaba, el tiempo se detuvo, el viento dejo de soplar, el fin del interminable muro de la presa esta ya cerca.

Un tirón en sus pies le izo sentir como todo su cuerpo notaba un frenazo, que le dejo a unos metros del suelo, de este modo se alejo de este y cogió altura de nuevo.


-JAJAJA


Las carcajada resonaron por el valle, las cuerdas aguantaron y el curso no había sido difícil ni caro, se sentía vivo de nuevo, era una experiencia nueva que no deseaba repetir.







Conclusión: primero prueba y si te gusta repite. . . tontooooooo.


domingo, 5 de junio de 2011

Noche en granada.


-          Tía, que de puta madre las vacaciones en granada, esto es una pasada.

-          Pues si, es una pena que estos no pudieran venirse.

-          Bueno ya nos dijeron que les lleváramos mil fotos.

-          Si, eso si.

-          Yo ya he llenado una memori de mil colores, como diría la Mari, y al paso que vamos me da que tendremos que pillar otras vente.

-          Es verdad, y acabamos de llegar esta tarde.

-          Toma un cigarro.




-          Con la puesta de sol, la alambra, es más vistosa, si cabe. Pero a estas horas, tiene algo especial, como si todavía alguien te estuviera vigilando desde las almenas.

-          Pues si, las luces tenues dan un punto. . . especial a los sitios así.

-          Coño. ¿Que es eso?

-          ¿Quieres verlo más de cerca?

-          Pero está muy oscuro nene.

-          Bueno en plazas más oscuras hemos toreado, ¿O no recuerdas cuando nos metimos en la estación abandonada?

-          Si.

-          Pues ya esta, voy yo primero.

-          Nene que esta aullando.

-          Me parece que lo mejor que podemos hacer es, apretar el culo, darnos media vuelta, y andar a paso acelerado.

-          Pues estoy de acuerdo.

-          Pues no se hable más.






Conclusión: a menos que seas americano, (con un hierro oxidado y un nunchaku), en mano, no se juega el culo ni dios. Así pues, creo que un relato de terror solo es posible si el protagonista es oriundo de Estados Unidos. Quizá un día escriba este mismo relato con Jon como protagonista, los Migueles, Pacos, Noemís y Asunciones, aprietan el culo y salen por patas.



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